ASTRÓNOMOS ESPAÑOLES DE LA EDAD MEDIA

Hubo un tiempo en el que la astronomía en España brilló con luz propia, cuando Europa no había despertado todavía del letargo. Su expresión en lenguas árabe y hebrea, nos parece extraña. Se les conoce como astrónomos andalusíes, porque desarrollaron su actividad en la parte de Hispania, como era conocida la península desde tiempos de los romanos, e incluso antes, ocupada por los árabes, Al-andalus. La mayor parte de estos astrónomos son, para nosotros, unos desconocidos. Uno de ellos, Al-Zarqali, Arzachel o Azarchel, en su análisis de las revoluciones periódicas de los cometas, pudo haberse adelantado en 700 años a Halley, y en su descripción de la órbita elíptica de Venus en 500 años a Kepler.

MASLAMA AL-MAYRITI o MASLAMA EL MADRILEÑO: Âbû-l-Qâsim Maslama ibn Âhmad al-Faradi al-Hasib al-Qurtubî al-Maŷrîtî (أبو القاسم مسلمة بن أحمد المجريطي), (Madrid, c. 950-Córdoba, c. 1007). Vivió durante el Califato de Córdoba, y se le llegó a conocer como el Euclides de España. Resumió las tablas de Al-Juarismi, adaptándolas al meridiano de Córdoba y tradujo el Planispherium de Claudio Ptolomeo. Estos conocimientos se transferieron posteriormente a los reinos cristianos, sirviendo para construir los primeros astrolabios, como el de Barcelona (o de Destombes). Junto con estos instrumentos se introdujo en el mundo cristiano el cuadrante, o cuarta parte del astrolabio, sobre cada uno de cuyos radios extremos, perpendiculares entre sí, se bajaban líneas paralelas que permitían saber los valores numéricos de los senos y cosenos de los arcos correspondientes por simple lectura. Este tipo de cuadrante es el llamado dastur o quadrans canonis. Su evolución no queda clara en los primitivos textos árabes pero sí en el manuscrito 225 de Ripoll, en cuyo tratado Regulae de quarta parte astrolabii se da una somera descripción del instrumento. También fue el consejero astrológico de Almanzor, indicando los momentos oportunos en que debía empezar sus campañas, y se dice que pronosticó el fin del Califato y los detalles de cómo iba a ocurrir mucho antes de que tales hechos pasaran.

El planeta extrasolar Majriti, que orbita la estrella Titawin en la constelación de Andrómeda, fue denominado así en su honor.

IBN AL-SAMH: Abū al‐Qāsim Aṣbagh ibn Muḥammad ibn al‐Samḥ al‐Gharnāṭī (أبو القاسم الصباغ بن محمد بن السمح الغرناطي), (Córdoba, c. 979-Granada, 29 de mayo del 1035), más conocido como Ibn al‐Samḥ, también al‐Muhandis («el geómetra»), o su forma latinizada Abulcasim, fue un matemático y astrónomo andalusí de finales del siglo X y principios del siglo XI. En Córdoba fue un importante miembro de la escuela del matemático y astrónomo Maslama al-Mayriti, escuela que introdujo y adaptó en al-Ándalus las tablas astronómicas indias a partir de las obras del astrónomo persa Al-Juarismi, así como las últimas teorías de la astronomía ptolemaica. Compuso un tratado sobre la construcción y el uso del astrolabio (Kitāb al-‘Amal bi-‘l-asṭurlāb). Su libro, de 129 capítulos, es el tratado más completo escrito en la península ibérica durante la Edad Media sobre el uso del instrumento. El texto es especialmente interesante porque trata cuestiones que no suelen analizarse en obras de este tipo, como la visibilidad de la Luna y su latitud y longitud. Fue la fuente de un tratado sobre el uso del astrolabio esférico compuesto en la corte de Alfonso X el Sabio. Su tratado sobre la construcción del equatorium (instrumento concebido originalmente en al-Ándalus y desarrollado posteriormente en la Europa cristiana) es otra de las principales contribuciones de Ibn al-Samh a la astronomía. De hecho, este tratado es el primer trabajo conocido que trata este instrumento, anterior a las obras de Azarquiel y Abu Salt de Denia. Su tratado se conserva en la traducción incluida en el Libro del saber de astrología de Alfonso X el Sabio. El instrumento descrito por en el tratado es un híbrido astrolabio-equatorium. Ibn al-Samh da los parámetros numéricos necesarios para la construcción del equatorium y utiliza los valores de Al-Battani para las longitudes de los apogeos de los planetas, los valores de Al-Juarismi y Maslama para los nodos ascendentes de los planetas, y los valores de las excentricidades y los radios de los epiciclos de los planetas del Almagesto. El equatorium tiene ocho placas (una para el Sol, seis para los deferentes de la Luna y los cinco planetas, y una para los epiciclos planetarios) cuidadosamente explicada y colocada dentro de la mater de un astrolabio. Este instrumento ayuda a determinar la longitud de un planeta y ahorra a los astrónomos una gran cantidad de tiempo.

El planeta extrasolar Samh, que órbita la estrella Titawin en la constelación de Andrómeda, fue nombrado así en su honor.

AL-SAFFAR: Abū al‐Qāsim Aḥmad ibn ʿAbd Allāh ibn ʿUmar al‐Ghāfiqī ibn al‐Ṣaffār al‐Andalusī (أبو القاسم أحمد بن عبد الله بن عمر الغفيقي بن الصفار الأندلس), (Córdoba-Denia, 1035). Estudío en Córdoba bajo la tutela de Maslama al-Mayriti. En fecha incierta, pero coincidiendo con la guerra civil que precedió la caída del Califato de Córdoba (Fitna de al-Ándalus, 1008-1013), se trasladó a Denia junto con su hermano Muḥammad, un reconocido constructor de astrolabios. En Denia fue protegido por el emir Muyahid al-Amiri al-Muwaffaq. Fue el constructor del reloj de sol islámico más antiguo que se conserva en la península ibérica, conservado en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba. El único tratado suyo del cual se conservan manuscritos es el Kitab al-amal bi-l-asturlab (Descripción y uso del astrolabio), que tuvo mucha influencia en la Edad Media gracias a la traducción que hizo al latín Platón de Tívoli en Barcelona a comienzos del siglo XII. Se trata de un texto clásico de la escuela de Maslama al-Mayriti y muy parecido a un tratado de las mismas características del mismo Maslama, pero es de gran claridad y muy didáctico. Trata extensamente los temas de trigonometría y enseña el uso del instrumento para medir distancias, ángulos y superficies.​ En el libro, se cita la Geografía de Ptolomeo, lo cual es un indicativo del nivel de conocimientos de la cultura científica griega. También se cita como obra suya un Compendio de tablas astronómicas según el método de Sindhind, de la cual no se conoce más que el título, pero que sería probablemente fruto de los trabajos astronómicos hechos en Córdoba, bajo la dirección de Maslama al-Mayriti, actualizando las tablas astronómicas de Al-Juarismi.

El planeta extrasolar Saffar, que órbita la estrella Titawin en la constelación de Andrómeda, fue nombrado así en su honor.

AZARQUIEL, Arzachel o AzarchelAbū Isḥāq Ibrāhīm ibn Yaḥyā al-Naqqāsh al-Zarqālī (إبراهيم بن يحيى الزرقالي), (Toledo, c. 1029 – Sevilla, 1087). Vivió en Toledo hasta que en 1085 la reconquista castellana de la ciudad lo llevó a emigrar a Sevilla, donde murió. Sus obras inspiraron a una generación de astrónomos islámicos en Andalucía, y la influencia de estas obras se extendió a Europa después de que fueran traducidas a muchos idiomas europeos. Gerardo de Cremona tradujo su trabajo al latín en el siglo XII. Azarquiel trabajó como herrero u orfebre (su apodo Azarquiel es la forma latinizada) y destacó por su destreza en el trabajo de los metales. A pesar de que parece que era analfabeto, comenzó a elaborar instrumentos científicos de precisión, como astrolabios, probablemente a petición de astrónomos árabes y hebreos del reino taifa de Toledo. La comunicación con estos eruditos y la inteligencia de Al-Zarqalí pudo llevarle a una notable comprensión de la ciencia astronómica de forma autodidacta, lo que le llevó a crear innovaciones a partir del astrolabio, como la azafea. Su obra la conocemos fundamentalmente a través de las traducciones que hicieron los especialistas en astronomía encargados de la obra científica del scriptorium real de Alfonso X el Sabio. Así, entre 1225 y 1231 el judío toledano Yehuda ben Moshe y Guillelmus Anglicus tradujeron su Tratado de la azafea al latín, que fue traducido en los años 1260 al castellano por el mismo judío toledano, llamado en los prólogos de las obras alfonsíes Yehuda Mosca o Mosca el Coheneso. Una de las más citadas contribuciones de Azarquiel fueron la compilación de las Tablas Astronómicas de Toledo en su versión árabe. Sin embargo, resulta paradójico que, en realidad, Azarquiel tuviera una aportación a este respecto menos importante, ya que fue un trabajo realizado por Al-Juarismi y Al-Battani. Según lo que se deduce del estudio de las Tablas de Toledo, Azarquiel estaba en disposición de realizar predicciones de suma importancia dentro de la Astronomía. Las Tablas tenían como función principal la de ofrecer a los astrónomos las posiciones en el cielo de cierto tipo de astros y las fechas en las que tenían lugar determinados fenómenos cósmicos (como las fases de la Luna, etc.). Por tanto, eran empleadas para poder concretar la situación exacta de un cuerpo celeste en épocas futuras. Azarquiel, que tenía en su poder datos precisos sobre multitud de fenómenos gracias a la labor de sus ayudantes, pudo emplear las Tablas para predecir los eclipses solares que sucederían años, e incluso siglos, más tarde. La precisión de las Tablas era tal que Pierre Simon de Laplace (1749 – 1827), uno de los más destacados matemáticos de la Ilustración, seguía utilizando las observaciones y anotaciones de Azarquiel para realizar los cálculos de las posiciones y predicciones planetarias. Al parecer, también fue capaz, mediante el análisis detallado de los datos recabados, de poder predecir la aparición de cometas. Resulta posible, que Azarquiel pudiera tener conocimiento de algún procedimiento para ello. Si esto fuera cierto, Azarquiel aventajaría en casi 700 años a Edmund Halley (1656-1742), quien comprendió que el cometa que lleva su nombre y que se había observado en 1681 era el mismo que otros astrónomos vieron en 1604, y que retornaría a las proximidades del Sol en 1757. Halley sentó las bases para poder determinar asimismo el año aproximado de retorno del cometa empleando unas pocas observaciones del mismo. Pero la mayor aportación de Azarquiel a la astronomía la constituye el desarrollo de la azafea, una variedad del astrolabio que permitía que el observador no necesitara encontrarse en un lugar determinado para desarrollar los cómputos astronómicos, sino que podía ser usado en cualquier latitud terrestre, lo que le convertía en un instrumento ideal para ser usado en la navegación. Realizó estudios e investigaciones en varios campos de la Astronomía. Por ejemplo, fue capaz de encontrar cuál era el movimiento del apogeo solar (la distancia máxima entre la Tierra y el Sol). Pudo determinar con una gran precisión que el punto del apogeo solar variaba en 1 grado cada 299 años, analizando las observaciones que se disponían al respecto durante los últimos 25 años. También tuvo interés en el tema de la precesión de los equinoccios. Escribió un trabajo sobre ello, hoy en día desaparecido, en el que describe de qué manera podría explicarse este hecho. Como la Tierra es un astro que recibe la influencia básica del Sol y de la Luna y, en menor medida, de los otros planetas del Sistema Solar, su movimiento de rotación presenta una ligera variación a lo largo del tiempo. En grandes periodos de tiempo, los polos del planeta no se dirigen siempre al mismo sitio, sino que van modificando la dirección a la que apuntan debido al movimiento de rotación terrestre; esto es lo que se denomina precesión de los equinoccios. En el fondo, es como si la Tierra se comportara como una peonza; su eje, a medida que gira, cambia ligeramente. Al-Zarqali trabajó para corregir los datos geográficos del astrónomo Ptolomeo y al-Khwarizmi. Además, corrigió la estimación de Ptolomeo de la longitud del Mediterráneo de 62 grados al valor correcto de 42 grados.  Fue el primero en mostrar el movimiento de la altura del sol en relación con el fondo fijo de las estrellas en su tesis sobre el año solar, del cual solo queda la versión traducida al idioma hebreo, y midió la velocidad de su movimiento, por lo que los resultados mostraron que se mueve 12,04 segundos por año, y este valor se considera cercano a Notable de un cálculo reciente de 11,77 segundos. El modelo azulado del movimiento del sol en el que el centro de los rayos del sol se mueve en un pequeño círculo que gira lentamente para reproducir el movimiento observado del apogeo del sol, también fue discutido en el siglo XIII por Bernard Verdun  en el siglo XV por Reggio Montanus y Peuerbach. Copérnico utilizó este modelo en el siglo XVI y fue modificado en la forma de la teoría de la centralidad del sol en su libro La rotación de los cuerpos celestes. Muchos divulgadores e historiadores de la ciencia, han apuntado el gran olvido que sufre Azarquiel como figura relevante de la ciencia. Algunos divulgadores científicos se han esforzado en explicar el papel de Azarquiel en la astronomía, como es el caso de Antonio Claret y su libro Azarquiel y otras historias, la Astronomía en Al-Andalus. Azarquiel escribió sobre astronomía teórica, tablas e instrumentos astronómicos. También es autor de una obra de magia talismánica.

Las obras sobre astronomía teórica son:

Un tratado sobre el movimiento de las estrellas fijas, escrito hacia el 1084-1085, del cual existe una traducción hebrea. En él describe tres modelos diferentes de trepidación de los equinoccios, en el tercero de los cuales la precesión pasa a ser independiente de la oscilación de la oblicuidad de la eclíptica.

Una obra titulada Tratado sobre la invalidez del método de Ptolomeo para obtener el apogeo de Mercurio (Maqāla fī ibḍāl al-ḍarīq allatī salaka-hā Baḍlīmūs fī istijrāŶ al-bu’d al-ab’ad li-’Uḍārid) que sólo conocemos por una referencia indirecta en Ibn BāŶŶa (Avempace, m. 1139).

Una obra perdida titulada Sobre el año solar (Fī sanat al-šams) o Epístola comprehensiva sobre el Sol (al-Risāla al-Ŷāmi’a fī al-šams), probablemente escrita entre el 1075 y el 1080 y conocida a través de fuentes secundarias árabes y latinas. En ella Azarquiel habría establecido el movimiento propio del apogeo solar (1° en 279 años julianos) y habría ideado un modelo solar de excentricidad variable cuya influencia alcanzó el Magreb y la Europa latina.

Por último, una obra perdida y, según afirma Ibn al-Ha’im, autógrafa (bi-jaḍḍ yadi-hi) en la que Azarquiel propone una corrección al cálculo de la longitud de la Luna en el modelo lunar ptolemaico. Ibn al-Ha’im interpreta esta corrección como resultado del desplazamiento del centro del movimiento medio en longitud de la Luna a un punto sobre la recta que une el centro de la Tierra con el apogeo solar y a una distancia de 24’. Esta corrección aparece posteriormente en Ibn al-Kammād y en las tablas magrebíes para el cálculo de eclipses y de la Luna nueva de los astrónomos Ibn Iṣḥāq (1193-1222) e Ibn al-Bannā’ (muerto en 1321). También en los cánones de la primera versión de las Tablas alfonsíes y en la versión provenzal de las tablas de eclipses de Levi ben Gerson (1288-1234), aunque en éstas el valor estimado es de 29’.

Sobre tablas astronómicas escribió:

El Almanaque, conservado en árabe, en latín y en traducción alfonsí; está basado en la obra de un tal Awmātiyūs (siglos III o IV), aunque las tablas solares parecen ser resultado de las observaciones de Toledo.

Las Tablas de Toledo, conocidas a través de su traducción latina. Azarquiel encabezó el grupo de astrónomos en torno al cadí Ṣācid que las confeccionó. Parecen ser el resultado de la adaptación a las coordenadas toledanas de material astronómico oriental procedente de al-Jwārizmī y al-Battānī. Las tablas de movimientos medios son originales y resultado de observaciones.

Sobre instrumentos es autor de diversas obras:

Un tratado sobre la construcción de la esfera armilar que se conserva únicamente en traducción alfonsí, en los Libros del saber de Astronomía.

Sendos tratados sobre la construcción (hacia 1080-1081) y el uso (hacia 1081-82) de un ecuatorio, dedicado a al-Muctamid. El ecuatorio de Azarquiel se diferencia del de su predecesor Ibn al-Samḥ (hacia 1025-26) en que aprovecha ambas caras de una sola lámina para representar los deferentes de todos los planetas, mientras que los epiciclos correspondientes van en una segunda lámina. El deferente de Mercurio es una elipse.

Un tratado sobre la construcción de la azafea zarqāliyya y otro, en cien capítulos, sobre su uso, de los que existe traducción alfonsí. La azafea es un instrumento universal que muestra, en su faz, una proyección estereográfica meridiana, en el plano del coluro de los solsticios, de las coordenadas ecuatoriales y eclípticas de la esfera celeste. En realidad se trata de una doble proyección que corresponde a cada uno de los dos hemisferios, una con el punto de vista en el principio de Aries y la otra en el principio de Libra. El resultado final se obtiene por la superposición de la proyección desde Aries, que habrá que girar, sobre la proyección desde Libra. En el dorso, además de los elementos que se pueden encontrar en el astrolabio, presenta una proyección ortográfica meridiana de la esfera celeste, un cuadrante trigonométrico y un pequeño círculo usado para calcular la distancia geocéntrica de la Luna. El mismo Azarquiel es autor de una variante simplificada de este instrumento que se conoce como azafea šakkāziyya, mencionada por al-Marrākušī en la Summa y bien conocida también en la tradición magrebí gracias a una recensión de Ibn al-Bannāÿ.

Finalmente, una única obra sobre magia titulada Epístola sobre los movimientos y las influencias de los planetas. Es un tratado de magia talismánica basado en el uso de cuadrados mágicos. Existen dos resúmenes distintos del texto preservados por dos manuscritos árabes, así como un tercero preservado en una traducción latina.

El cráter lunar Arzachel lleva este nombre en su memoria.

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AL-SAHLI: Ibrahim Ibn Saîd al-Sahlì (ابراهيم بن سعيد السهلي), (siglo XI) fue un fabricante de instrumentos astronómicos, activo de 1050 a 1090. Aparece mencionado en una lista de estudiosos matemáticos andalusíes en un libro escrito en 1068. Ideó y construyó el “astrolabio de al-Sahlî”, un instrumento para determinar las posiciones de las estrellas en el cielo. Construyó cuatro astrolabios más entre 1067 y 1086. Su primer astrolabio estuvo caracterizado por la peculiaridad de su forma de operarse, distinta de la de otros instrumentos similares de su misma época. También es conocido por sus globos terráqueos, uno de los cuales se conserva en el Museo Galileo de Florencia.

ISAAC ALBALIA: Isaac ben Baruc Albalia (יִצְחָק בֶּן בָּרוּךְ אַלבּאליה), (Córdoba, 1035-Granada, 1094). Matemático, astrónomo, astrólogo y talmudista judío andalusí; gran poeta y retórico según Moses ibn Ezra. Era abuelo de Abraham ibn Daud. Procedía de una antigua familia aristocrática. Instruido primero por un judío de Périgord, fue luego a la academia de Lucena donde se hizo muy amigo de Me’ir ibn Migash, padre de Joseph ibn Migash. Samuel ibn Nagrella, visir de la Granada zirí, quien sabedor de su nivel intelectual le facilitó medios para tener una biblioteca para sus estudios. A la muerte de Samuel en 1056, su hijo José de la misma edad que Isaac, prosiguieron la amistad y el mecenazgo. Con treinta años comenzó a escribir su gran obra, inconclusa, “Quppat ha-Rokhelim” (“La tienda del mercader“), donde comenta algunos de los pasajes más difíciles del Talmud; escribió otra obra sobre los principios del calendario judío, “Maḥberet Sod ha-Ibbur” (“El secreto de la intercalación“). Tras la Masacre de Granada de 1066, Isaac huyó a Córdoba, donde se hizo amigo de Muhámmad al-Mutámid, quien al ascender al trono de Sevilla en 1069 lo nombró astrónomo y astrólogo de la corte. Con treintaiún años, tres años después de llegar a Sevilla, fue nombrado nazí y en los veinte años que estuvo en el cargo, ayudó a las comunidades judías del reino. La llegada de los almorábides en 1089, supuso una purga de funcionarios judíos en la corte, e Isaac se mudó a Granada, donde estuvo hasta su muerte.

YEHUDA MOSCA: Yehuda ben Moshe ha-Kohen (יהודה בן משה הכהן) (Yehuda Mosca o «Mosca el Coheneso» en las fuentes cristianas) vivió en el siglo XIII y fue médico real, astrónomo y un destacado escritor de la Escuela de Traductores de Toledo en época de Alfonso X el Sabio, para quien tradujo importantes obras científicas del árabe y hebreo al castellano. Fue rabino de la sinagoga de Toledo, llegó a ejercer de médico personal del rey sabio, y destacó como una de las más influyentes personalidades de la comunidad hebrea de la ciudad de las tres culturas de su época. Está documentada su participación entre 1225 y 1231 en una traducción al latín realizada junto con Guillelmus Anglicus del Libro de la azafea del astrónomo toledano Azarquiel, un tratado que versa sobre un instrumento astronómico de precisión similar al astrolabio, pero que permitía ser utilizado en cualquier latitud terrestre. El año de 1243 comienza su relación con el futuro Alfonso X el Sabio, entrando al servicio del infante castellano. Fruto de este patronazgo es la traducción entre 1243 y 1250 del Lapidario, con la ayuda de Garci Pérez, un clérigo cristiano. También tradujo de Abenragel la obra astrológica Libro complido de los judicios de las estrellas, finalizado en 1254. El único manuscrito en que se ha transmitido esta obra es el Ms. 3605 en la Biblioteca Nacional de España, aunque solo contiene cinco de los ocho libros de que constaba la obra completa. Vertió al castellano (1243-1250) el Libro de la ochava esfera en colaboración con Guillén Arremón Daspa (o de Aspa), obra que fue acabada en 1256. A partir de ese mismo año, en colaboración con el rabí Isaac ben Sid (el Rabiçag de las fuentes cristianas), trabajó en la composición de las Tablas alfonsíes, que compiló y redactó finalmente en 1277. En 1259, junto con Juan Daspa, tradujo el Libro del alcora —de Qusta ibn Luqa—, y el Libro de las cruces, de Abu Said Ubayd-Alla. A partir de la década de 1260 su labor se intensifica, trabajando paralelamente en diversas obras, como la traducción de la versión definitiva del Libro de la azafea, del Libro del astrolabio redondo, del Libro del ataçir, de la Lámina universal y del Libro del cuadrante para rectificar. En todos estos tratados, del mismo carácter —libros sobre fabricación o interpretación de instrumentos astronómicos de medida—, demuestra su conocimiento de la astronomía y la astrología a un nivel especializado, siendo el intelectual más destacado de los eruditos reunidos en torno a Alfonso X en el ámbito de las ciencias de la observación, medición e interpretación de los astros. También destacó en la composición y traducción al castellano de tratados acerca de la medición del tiempo o relojes, en los que trabajó en conjunción con Isaac ben Sid. En ellos describe algunos cronómetros sorprendentes, como el Libro del reloj del palacio de las horas, en el que imaginan un palacio maravilloso cuyas ventanas dejan pasar la luz a un patio central en donde se marcan las horas. Otras obras cronométricas escritas por estos dos eruditos hebreos son el Libro del reloj de la piedra de la sombra, el Libro del reloj de agua y el Libro del reloj del argent vivo.

RABIÇAG: Rabí Ishâq ben Sid (יֵשָק בן סיד). Astrónomo judío español. Destacado erudito judío de la segunda mitad del siglo XIII, formó parte de la Escuela de Traductores de Toledo de Alfonso X el Sabio y tradujo y compuso principalmente obras astronómicas y astrológicas, ciencias indistinguibles en aquella época. Isaac ben Sid tomó parte en la compilación de las Tablas astronómicas alfonsíes. Isaac Israelí señala que de su puño y letra se encuentran las observaciones de tres eclipses lunares. En documentos oficiales (De Castro, “Bibliotheca,” i. 184b) Isaac ibn Sid es llamado por el rey “nuestro erudito Rabbi Çag”. Probablemente fue cantor (hassan) en la sinagoga —del sobrenombre de “haḤazzan,” que le dio Isaac Israeli ben Joseph, se infiere que fue ayudante de una sinagoga.—, y probablemente rabino. También fue un potentado financiero, y sus haberes monetarios se generaron a partir de los emolumentos recibidos en forma de donaciones por parte del rey por su labor destacada en la elaboración de obras científicas para la corte alfonsí. Junto con Zag ibn Zadock, Don Yuçaf, Abraham ibn Xuxan y Roy Ferrán de Sahagún, perteneció al reducido círculo de prestamistas de la Corona. En su labor intelectual, la más relevante, se destacó por sus conocimientos técnicos específicos y por las aportaciones creativas que aportaba a las traducciones. Trabajó estrechamente con Yehuda ben Moshe ha-Kohen en la elaboración de los tratados de astronomía de la obra literaria del rey sabio, cuya obra más influyente en el occidente europeo fueron las Tablas alfonsíes, y mencionadas, concluidas en 1277 en su versión definitiva. Ese mismo año Isaac tradujo del árabe un trabajo sobre los cuadrantes. Su nombre se asocia con la invención de varios instrumentos de astronomía. (De Castro, l.c. i. 144a, 156a, 157). Estaba especializado en el plano técnico, mientras que su colega sobresalía por la diversidad y amplitud de sus conocimientos de todo aquello que se relacionaba con las ciencias de las estrellas. Otros tratados compuestos para el rey Alfonso por Rabiçag están recogidos en la compilación Libro del saber de astrología, que reúne manuales de fabricación y de interpretación de instrumentos de observación astronómica, como el Libro del astrolabio redondo, el Libro del astrolabio llano, el Libro del ataçir, el Libro del cuadrante para rectificar, el Libro del fazer de las armellas. Destacó en la composición y traducción al castellano de tratados acerca de la medición del tiempo o relojes. En ellas describe algunos tratados de gnomónica sorprendentes, como el Libro del reloj del palacio de las horas, escrito en colaboración con Yehuda ben Moshe, tratado en el que imaginan un palacio maravilloso cuyas ventanas dejan pasar la luz a un patio central en donde se marcan las horas. Otras obras cronométricas son el Libro del reloj de la piedra de la sombra, el Libro del reloj de agua y el Libro del reloj del argent vivo. Asimismo, tradujo obras literalmente, como las Tablas astronómicas de Azarquiel, los Cánones de al-Battani y la Lámina universal.

https://ismi.mpiwg-berlin.mpg.de/biography/Ibn_al-Samh_BEA.htm

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/azarquiel.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Azarquiel

https://ar.wikipedia.org/wiki/إبراهيم_بن_يحيى_الزرقالي

https://www.researchgate.net/publication/304046265_Ibn_al-Samh_Abu_al-Qasim_Asbagh_Ibn_Muhammad_Ibn_al-Samh_al-Gharnati

http://dbe.rah.es/biografias/136459/ibn-al-saffar

http://identidadandaluza.wordpress.com/2010/06/08/las-ciencias-en-al-andalus-el-califato/

http://dbe.rah.es/biografias/6309/ishaq-ben-sid

https://knowledge0world.blogspot.com/2018/05/Arzachel.html

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