Apunta hacia los petreles. Cuarenta rugientes grados sur.

(Basado en un hecho real)

El premio de aquella circumnavegación era un barril de cerveza rubia.

Primeros momentos del alba en un día de la  primavera austral. Cuarenta y tantos rugientes grados de latitud sur. El Océano Índico sur se extiende implacable hasta la Antártida, salpicando de luz aquí y allá los blancos destellos de algún que otro iceberg. Todo el mundo a bordo se prepara para iniciar un día de navegación en que habrá que ganar millas tras la dura noche. De repente, algo terrible sucede, un hombre al agua. Hay que arriar rápidamente la enorme vela spinnaker  para realizar la maniobra de Boutakow, provocando un giro del barco de 180°, que permita volver exactamente en la misma dirección y sentido contrario, con el fin de recuperar al caído. Se ha marcado la posición en el GPS, pero el tiempo apremia. Con lo fría que está el agua, es probable que un hombre no aguante vivo más de quince minutos. La búsqueda se complica. Interpretar los datos del GPS y llevarlos a la práctica, es difícil en un mar tan agitado. Además escasea la luz esa mañana. Al cabo de un rato, un grito, “apunta hacia los petreles”.  Las aves carroñeras, como buitres marinos, describen círculos alrededor de un punto situado en la lejanía. Llevado el velero hasta el sitio, el éxito es total. La cabeza sobresaliendo en el mar de un hombre exhausto, que ya había perdido toda la esperanza de salir con vida de aquella aventura, e iba a sucumbir a las garras de los petreles gigantes. En pocos minutos, es izado a bordo y rescatado con vida, próximo a la hipotermia.

boutakow

petrel gigante
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1 respuesta a Apunta hacia los petreles. Cuarenta rugientes grados sur.

  1. Alfredo Goberna Garcia dijo:

    Es lo de siempre, cesar…tu relato del naufrago salvado por su enemigo, el petrel, es pura leccion cotidiana..nurstro mayor apoyo es siempre nuestro competidor…ya conoces la manida frase…gracias a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera…gracias a ti, tambien, por tus articulos, enigmaticos desde mi supina ignorancia, pero tambien desde ella elogiados

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