Quod medium coeli terra sita est

Que la tierra está en el medio de los cielos se sabía desde antes del tiempo de los romanos. Así se expresa Claudio Ptolomeo de Alejandría en su obra Almagesto, “Seu magnae constructionis matematicae” – “O gran construcción matemática”, en la cual exactamente decía “η γη βρίσκεται στη μέση του ουρανού”, puesto que el original está en griego. Y en medio de los cielos sigue, y si la dejan, en ese lugar seguirá. Porque el sol, pese a la teoría heliocéntrica, que situa al sol en el centro del cosmos, no la ha desplazado de ese sitio. No son lo mismo los cielos, que el cosmos. El punto de vista relativo que ocupamos nos hace ver al sol diminuto, pequeño como lo vemos en los eclipses, a veces hasta más pequeño que la luna. No hay más que comparar los tamaños de ambos. El primero, de un diámetro aparente variable entre 31′31″ y 32′33″, minutos y segundos de arco, la segunda entre 29′20″ y 34′6″, minutos y segundos de arco. El sol incluso desaparece por la noche, oculta su luz por la inmensidad de la Tierra. Se limita a asomarse por las mañanas y a ocultarse por las noches. La otra, la luna, no hay quién la siga, con sus caprichosos movimientos. Sólo la tierra, cuyo diámetro aparente es infinito (∞), permanece en su sitio, estática, donde ha estado siempre, no hay quién la mueva, todo el día situada en el centro de los cielos.

CAPITULO II. EL CIELO SE MUEVE ESFÉRICAMENTE.

La observación fue probablemente suficiente para dar a los antiguos las primeras ideas sobre estos objetos. Ellos veían, en efecto, el sol, la luna y las estrellas transportados de oriente a occidente en círculos siempre paralelos entre ellos, comenzar a elevarse desde abajo, como desde tierra y, llegados gradualmente a lo alto, descender de una manera semejante, bajar y terminar por desaparecer como cayendo a la tierra; y después de un tiempo de desaparición, volver a aparecer de nuevo, como levantándose de otro punto, y poniéndose por igual.

CAPITULO III. LA TIERRA ES DE FORMA SUSTANCIALMENTE ESFÉRICA EN EL CONJUNTO DE TODAS SUS PARTES

CAPITULO IV. LA TIERRA OCUPA EL CENTRO DEL CIELO.

CAPITULO V. LA TIERRA ES COMO UN PUNTO CON RESPECTO A LOS ESPACIOS CELESTES

CAPITULO VI. LA TIERRA NO HACE NINGÚN MOVIMIENTO DE TRANSLACIÓN

CAPITULO VI. EXPOSICIÓN DE LO QUE ES PROPIO DE CADA PARALELO.

Por último; donde el polo boreal dista del horizonte, los 90 grados del cuarto de círculo, la semi-circunferencia boreal del círculo oblicuo está siempre sobre el horizonte, y la meridional, por debajo: lo que causa que, cada año, solo haya un día y una noche, uno y otro de casi seis meses de duración, y que los gnomons hagan discurrir sus sombras a su alrededor toda la circunferencia del horizonte.

CAPITULO X. DEL ARCO INCLUIDO ENTRE LOS TRÓPICOS

CAPITULO XII. ARCOS INCLUIDOS ENTRE ECUADOR Y EL CÍRCULO OBLÍCUO (ECLÍPTICO).

CAPITULO X. DE LA DURACIÓN DEL AÑO Duración buscada del año , 365 días 14′ 48″ de día ( 365 días 5 horas 55′ 12″).

Esta entrada fue publicada en Articulos. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.